Noticia de Vanguardia 24 de Julio de 2007
Estudian proyectos para discapacitados
Matadero se convertiría en centro deportivo
KATHERINE GUEVARA F.
FLORIDABLANCA
El Concejo de Floridablanca estudia la posibilidad de convertir en escenario deportivo para los discapacitados, el antiguo matadero municipal.
Así quedó establecido en la reunión que sostuvieron representantes de los discapacitados y miembros de la corporación edilicia, en la que se lograron acuerdos importantes para mejorar la calidad de vida de este sector poblacional.
Debido a que el Estadio Álvaro Gómez Hurtado no cuenta con la infraestructura adecuada para que los discapacitados realicen sus prácticas deportivas, se analiza la posibilidad de dejar aprobado este acuerdo, para que la futura administración lo ejecute, afirmó el representante del programa de Atención al Discapacitado, Gabriel Almeida.
Más oportunidades
Guiados por la necesidad de lograr eficiencia en el desempeño laboral de los intérpretes y de velar por la dignidad de la profesión y del público al cual atienden, el programa de Discapacitados de la Secretaría de Desarrollo Económico y Social manifestó la necesidad de capacitar a los estudiantes de colegios en uso del lenguaje de señas, para sordos.
“Si logramos implementar este programa en los colegios, los niños sordos podrán acceder a un empleo digno, porque al mismo tiempo se estaría capacitando a los empresarios en este lenguaje, para que puedan darle la oportunidad al profesional con limitaciones físicas”, indicó Almeida.
Además
La apariencia del intérprete debe ser sobria, prudente, discreta en el desempeño y en la vestimenta.
Durante la interpretación no deberá hacer comentarios personales, expresar opiniones propias, ni intervenir, aconsejar, disimular, modificar o tomar partido en la comunicación.
Los ‘No’ de los intérpretes
Entre algunas normas éticas a tener en cuenta por los intérpretes, se mencionan las siguientes:
1- No amparar o facilitar actos incorrectos que confundan o sorprendan la buena fe de sordos u oyentes.
2- No permitir que otra persona, sea o no intérprete, ejerza la profesión en su nombre ni que pueda aparecer como intérprete profesional sin serlo.
3- No evaluar las competencias lingüísticas de las personas sordas a pedido de un oyente ni hacer juicios de valor sobre el primero.
4- No formular manifestaciones que menoscaben a otro intérprete en su idoneidad, prestigio y moralidad.
Asimismo toda información que llegue al Intérprete a raíz de su labor debe quedar en absoluta reserva.
Éste debe ser imparcial, equilibrado emocionalmente, neutral y fiel al discurso.