SENSACIONES SOBRE RUEDAS

Durante la historia del hombre, la necesidad de este por poder dominar el mundo y cada vez mas, el sentir que es capaz de enfrentar grandes y nuevos retos ha estado latente e inmersa en el corazón, en el alma y en el espíritu emprendedor y arriesgado de cada ser.

Ese deseo de dominación, de control absoluto de todo cuanto esté a su paso, ha permitido que el hombre descubra, invente y disfrute cada vez de nuevas cosas creadas con el único fin de vivir, de sentir que tan lejos es posible llegar y que tan alto se puede volar, de este modo surgen inventos tan reconocidos como la bicicleta, los automóviles, el avión y mas recientemente los cohetes o naves espaciales, cada uno creado para brindar experiencias nuevas al hombre y para permitirle sentir que el objetivo de ser único y capaz de manejar todo cuanto mas pueda, está cada vez mas cerca.

Ahora bien, ¿que es lo que hace que una persona intente subir a una bicicleta, un auto, un avión o a un cohete y que desafiando los límites de velocidad y de fuerza de cada uno de ellos valla cada vez mas rápido?

¿Será que al hombre le gusta el peligro y enfrentar su capacidad de vivir y salir avante pese a los riesgos que se pueden correr?

Creo que si. Es justamente eso lo que impulsa al ciclista de competencia, al automovilista de fórmula 1, al aviador acrobático o al astronauta de una misión espacial a enfrentar sus temores y debilidades, a ir mas veloz, a trabajar con esfuerzo para llegar a la meta o a su destino, es esa fuerza interior que impulsa y que sin hablar dice”Adelante, si se puede”

Ahora bien esto conlleva a una nueva pregunta: ¿Es posible que cualquier persona sin importar su condición física pudiera tener alguna vez en su vida el deseo de asumir el reto de desafiar los límites de la velocidad y la fuerza subido en un vehículo como los ya mencionados anteriormente?

En relación a este interrogante habremos de compartir la experiencia de Hernán Andrés Villegas, una persona con discapacidad sensorial (Baja visión) que desde pequeño ha tenido el gusto por subir a una bicicleta y cada día tratar de alcanzar nuevas marcas de velocidad en ruta o pista. Se estarán preguntando: ¿Cómo lo hace?

“Para mi montar en una bicicleta es muy fácil gracias a la modalidad Tándem que es básicamente una bicicleta mas larga que cuenta con dos cillas, y con dos juegos de pedales unidos por una cadena, pero que funcionan como uno solo, además es necesario contar con el apoyo de una persona que asuma el papel de guía, ya que esta será quien conduzca y junto a mi, también pedalee” dice Hernán al pedirle una explicación técnica de la bicicleta que le permite correr y que le ha dado tantos gustos personales aunque aquí no es posible hablar de que los triunfos o logros sean individuales, ya que para el guía también debe ser un placer practicar esta modalidad.

¿Es el ciclismo Tándem un deporte en este momento? O se considera solo una forma de desplazamiento por decirlo de algún modo turístico.

“Si si, esta modalidad está comprendida entre las disciplinas de los juegos paralímpicos que se realizan a nivel mundial luego de los juegos olímpicos cada cuatro años, tiene sus normas como cualquier prueba ciclística y conlleva una preparación igual a la del ciclismo individual”

¿Qué se siente subir en la parte de atrás de una bicicleta que otra persona conduce y asumir no solo el riesgo de enfrentar la velocidad, sino también el riesgo que corre el guía?

“Bueno, el riesgo es igual para los dos, creo que si bien mi guía es quien ve y conduce, yo estoy allí sobre mi bicicleta porque considero que quiero asumir ese riesgo y eso si que quiero sentir el placer del viento en mi cara, de lograr con mi fuerza y pedaleo una mayor velocidad, y lógicamente de alcanzar la meta en un buen lugar y con la satisfacción de participar y salir abante de cada prueba.” “Creo que la oportunidad que la invención ilimitada del hombre brinda a las personas en condición visual disminuida como la mía, es una gran oportunidad de superación, de sentir que también podemos desafiar la física y eso si de extasiarnos con cada pedalazo dado en busca de la meta.”

En este punto surge un interrogante mas: ¿que se puede pensar cuando se va sobre la bicicleta y se trata de llegar a toda costa al fin del camino?

“La necesidad de ser cada vez mejor, de vencer los miedos, de demostrarse que si se es capaz y de llegar, me hace pensar en lo que estoy haciendo, de hecho; bajo mi cabeza y me concentro en cada movimiento de mis piernas y disfruto de ver como mi guía y yo como un equipo podemos desarrollar velocidades a las que yo solo no podría andar. Pienso en lo bello que la vida me brinda por la oportunidad de estár allí y en ese momento haciendo algo que me gusta tanto y pienso si no estaré un tanto loco por preferir un deporte que me implica asumir riesgos y tal vez dolores físicos y del alma como cuando me caí en una competencia a una vuelta del final y peleando una medalla para mi departamento.”

Luego de escuchar esto, solo podríamos decir que definitivamente la velocidad y los riesgos, así como los grandes retos son inherentes al hombre, que sin importar si no se ve, oye o camina, siempre habrá quien pretenda desafiar la fuerza de las leyes físicas y sus propias fuerzas interiores para practicar alguna modalidad deportiva que le acerque al sueño de controlar el mundo como lo podría hacer alguien que si esté en todas sus facultades físicas. También se concluye que no solo con aspectos de pruebas o modalidades de velocidad es posible asumir grandes retos ya que para los deportistas como Hernán la idea de superarse, de ser cada vez una mejor persona, de brindar todo cuanto pueda de si a los demás está siempre en sus corazones y que eso si nunca, pero nunca habrán de rendirse para llegar a la meta.

Hernán Andrés Villegas Ángel