LO QUE ME QUEDÓ DESPUÉS DE MI LESIÓN
A pasado más de un año desde mi accidente y siento la necesidad de mirar atrás, de ver lo que perdí y comparar con lo que me ha quedado y he aprendido en éste tiempo.
Aprendí a conocer y valorar primero mi organismo, una máquina tan noble y maravillosa que no me explico cómo antes no me di cuenta y la mantuve forzando al borde de su capacidad con libertades innecesarias y excesos…nunca recibí una queja de su parte…
Me doy cuenta ahora que a pesar de no sentir la mayor parte de mi cuerpo, irónicamente me he sensibilizado emocionalmente lo cual me permite percibir la vida en matices que antes me pasaban inadvertidos… más diáfana y clara que ahora no podría ser…
Me quedo con las lágrimas de mi madre y hermanos, ya que cada una de ellas fortalece más nuestro núcleo familiar…con el tiempo han llegado a ser de felicidad al vernos continuar juntos…
Me quedaron amigos contados con los dedos de una mano de los cientos que tenía, confirmé que siempre prevalece el principio de calidad al de cantidad…
Aprendí a no odiar a mi silla de ruedas, aunque todas las mañanas es lo primero que veo después de soñarme caminando y me da una bofetada de realidad…es la que me permite levantarme de la cama y mirar de frente a los demás…
He asimilado la virtud de la paciencia, las cosas se darán a su tiempo y cuando alguien pueda ayudarme…es un don después de haber hecho las cosas como yo quería y cuando lo quería…
Si hoy quisiera hacer un balance no podría, son circunstancias totalmente diferentes, pero si me preguntas cómo es mi nueva vida, si soy feliz o no, solo te respondería diciéndote: “…ahora tengo momentos mejores y peores, así de simple…”
Miro el pasado, lo que viví y lo que me faltó por hacer…ahora sé que no puedo vivir de recuerdos…no debo
Un muy buen amigo me recomendó:…”mira hacia fuera, mira hacia fuera”, es en realidad lo que me ha ayudado, porque…de qué me sirve auto compadecerme y sumirme en la depresión?...cambiará en algo mi situación?
Mirar hacia fuera es difícil, más aún cuando todo el mundo sigue su marcha y parece que te vas rezagando…pero no es imposible, es cuestión de actitud.
Es una virtud el aceptar y asimilar tu nueva condición, las cosas no serán como antes, este nuevo mundo será distinto al que conociste, pero siempre habrá la oportunidad de desarrollar nuevas destrezas, conocer “nueva gente” y debido a nuestra situación disfrutaremos las pequeñas cosas de la vida al máximo…jamás me había conmovido un atardecer hermoso o una sencilla melodía. No me fijaba en la maravillosa familia que tengo ni reparaba en la belleza de una mañana soleada…es un privilegio tener el tiempo y la sensibilidad para apreciar y redescubrir mi entorno.
De la vida antes de mi lesión me llevo los buenos recuerdos y archivo mis errores, es un cuaderno que se acabó con una linda historia pero con un triste final, más ahora el destino me entrega otro cuaderno en blanco…me siento afortunado, no todas las personas tienen esa oportunidad de dar un segundo capítulo a su existencia.
Carlos Suasnavas Vargas
