GABRIEL MONTAÑO ILLATARCO



UN ANGELITO LLAMADO GABRIEL

Esta es la historia de un angelito que Dios nos envió, un hermoso angelito al que llamamos Gabriel.

Mi precioso angelito nació en octubre del 2006 a las 32 semanas de gestación, con un peso de 1920 gramos, se adelantó debido a que yo sufrí de presión alta y él sufrimiento fetal, fueron horas duras y con mucho temor, no obstante y a pesar de todo él no dejó de luchar y salio adelante. Pude conocerlo a los 2 días de nacido, lo vi tan chiquito y flaquito....., tan lleno de cables y agujas ..., dentro de esa incubadora tan impersonal, ….podía ver dolor en sus facciones y yo sin poder ayudarlo.

Pero llego el día en que pude tenerlo en mis brazos, no pesaba nada y sin embargo era tan perfecto.

Lo llevamos a casa, le prodigue todo el amor y cuidados posibles así que comenzó a subir de peso y a crecer mucho, daba gusto verlo. Sus hermanos mayores se desvivían por atenderlo y estaban al pendiente de cualquiera de sus gestos, fue una época muy feliz….

Hasta que llego enero y vi algo raro en su ojito izquierdo, lo lleve al pediatra y luego al oftalmólogo quien me dio una muy triste noticia, su visión había sufrido un grave deterioro a causa de una enfermedad llamada Retinopatía del Prematuro.

Y todo se derrumbó, era una pesadilla del cual queríamos despertar, sólo queríamos que nos explicarán el motivo, porqué sucedió?, que pasó?, es genético? se podía prevenir? que debíamos hacer? después fue luchar con el sentimiento de culpa, porqué no me fije antes?, que hicimos mal?, en que me equivoque? cómo no me dí cuenta? "Pudo haberse prevenido" y "ahora ya es muy tarde" son frases que taladraban mi cerebro y destrozaban mi corazón, no podía dejar de pensar que mi hijo nació viendo y que paso a ser invidente y lo peor de todo, nosotros no podíamos hacer nada para devolverle la vista.

Sin embargo, no podíamos darnos por vencidos, debíamos sobreponernos a tanto dolor, debíamos luchar, el daño estaba hecho y no se podía retroceder en el tiempo.

Así comenzamos con las visitas a distintos especialistas y escuchamos las mismas respuestas, investigamos, buscamos a personas que pasaban por lo mismo, queríamos saber a que nos estábamos enfrentando, queríamos respuestas a nuestras preguntas, disipar nuestras dudas y calmar nuestro dolor.

Sin perder la esperanza de alguna mejora, sea cual fuera y como último intento me fui con mi hijito en brazos a otro país, dejando a mis otros pequeños al cuidado de su papi. Me fui pidiendo a Dios por mi familia, por mis hijos, por mi angelito, por mi Gabrielito y Dios escuchó mis ruegos y los de mi familia, mi hijo no es ciego, es de baja visión, puede ver algo, mucho más de lo que al principio nos dijeron, podrá ver más que manchas de colores o distinguir el día de la noche, podrá distinguir formas, colores, será a corta distancia y sólo con un ojo, pero puede ver, es el milagro que Dios nos dio y por el que estaremos eternamente agradecidos.

Ahora puedo decir que no estamos solos, Dios nos ayuda de mil maneras y a través de diferentes personas o hechos. Nosotros conocimos a personas que nos orientaron, nos abrieron las puertas de sus casas y de sus corazones, siempre existió una mano amiga dispuesta a ayudarnos en lo que se pudiera sin esperar nada a cambio, una de esas personas es Hernán Andrés que siempre estuvo dispuesto a orientarnos o a aconsejarnos a pesar de la distancia.

Querido Hernán, gracias por tu apoyo.

En la actualidad mi pequeño angelito sigue creciendo, está saludable, sonríe y disfruta de la vida, ya cumplió 7 meses y es una de mis alegrías.

Todos los días pedimos a Dios fortaleza, valor y sabiduría para sacar a nuestro hijo adelante, sin embargo, no perdemos la esperanzas de que tal vez en algún determinado lugar aparezca alguna solución sea ahora sea en un futuro, pero algo se podrá hacer.

Relato la historia de Gabrielito para decirles que no pierdan la fe, la esperanza, los milagros existen y lo más importante, no estamos solos, existe un Dios de amor que siempre esta al lado nuestro velando por cada uno de nosotros.



GABRIELITO ANTES DE ENTRAR A CIRUGIA

Gabrielito antes de entrar a cirugia

Elly con su hija Adriana

Melly y su hija Adriana