Memorias de mi hijo Jesús Emmanuel Rodríguez

Chuyin

Martínez

Escrito por: Gloria Martínez Hernández
Este relato que haré es sobre la vida de mi pequeño hijo Jesús Emmanuel... un niño muy especial, a su muy corta edad ha tenido que luchar por su vida, por seguir a mi lado.

10 de enero de 2004... fecha inolvidable para mí... me sentía irremediablemente feliz porque estaba segurísima que estaba embarazada, que esperaba a mi tercer hijo... mi corazón se hinchaba de alegría... me sentía algo "rara"... y un pequeño latido en mi vientre... sentía muchas emociones contradictorias... sin embargo, dejé pasar un poquito más de tiempo para corroborar lo que ya sospechaba...

Cuando vi el resultado de mis análisis me sentí muy contenta, no cabía en sí de felicidad, porque déjenme decirles que antes de Emmanuel perdí a su hermanito: Carlos Manuel, bueno, fue el nombre que decidí ponerle si era niño... pero sé fue mucho antes... no pude tenerlo en mis brazos. Por eso, cuando me di cuenta que esperaba otro bebé, imagínense cómo me sentí...

Desde entonces lo esperé con ansias... asistía a consultas al ginecólogo con regularidad... pero en mi fuero interno tenía miedo de que volviera a pasar lo mismo que con el otro bebé... ya que empecé con molestias... mes tras mes sentí que perdería a Emmanuel también.

Llevo grabado en mi mente el día en que nació Emmanuel... apenas cumplía mis 6 meses de embarazo... déjenme decirles que tuve mucho reposo durante mi embarazo con tal de que Emmanuel naciera... pues bien... mi bebé se adelantó... ¡¡¡6 meses una semana!!! Y venía a este mundo... ¡Tan pequeñito e indefenso!... esa noche fue una de las más tristes de mi vida...el día 3 de julio... llegué al doctor por la mañana, me checó la ginecólogo Miroslava, me sentí tan triste al darme la noticia de que bebé nacería muy pronto y que lo más probable era que no viviría. ¿Se pueden imaginar lo que sentí en ese instante?... Desde entonces no hice más pedir a Dios por mi hijo... trataron de que no naciera, pero fue inútil... bebé nacería de todos modos... a la mañana siguiente, a las 6 de la mañana en punto me pasaron al quirófano... nació por cesárea, pesando apenas 1 kilo con 380 gramos... estaba tan pequeñito... me lo mostraron y dijeron que era un niño e inmediatamente se lo llevaron a la incubadora pues necesitaba de cuidados especiales.
Mi mail es gloria243912@hotmail.com

Jesús Emanuel

Juanito y Chuyin

Desde entonces viví con mis miedos, desesperada por él, por verlo tan chiquito y con tantas agujas en su cuerpecito... su cabecita tan pequeñita, como una pelota de béisbol... me daba tanta tristeza y no quería separarme ni un instante de él; no me importó mi dolor físico con tal de estar a su lado.

Estuvo una semana sin poder estabilizarse, en terapia intensiva, con paros respiratorios, su sangre contaminada... tuvieron que hacerle una transfusión y tan pequeñito mi niño, más bien cambio total de sangre (no sé exactamente cómo se llama en términos médicos)... pensé que no resistiría tanto... volví a pedir a Dios por él y ahora creo firmemente que El siempre nos escucha, que si pedimos con fe, hace milagros... no tienen idea de cuánto lloré por bebé. Gracias a Dios, a la semana se empezó a estabilizar... poco a poco fue ganando peso... 10, 15 o 20 gramos que aumentara por día, me hacían feliz... no podía comer por sí sólo, lo alimentaban por medio de una pequeña sondita... dos semanas antes de que le dieran la alta del hospital empezó a comer por sí solo ¡¡¡No había duda!!! ¡¡¡Estaba progresando mucho!!! Ya podía darle mi leche... ¡¡¡Qué felicidad sentí!!!!... Déjenme decirles que también empecé con el Programa "Mamá Canguro"... este programa consiste en brindarle calor al bebé... eso le da mayor seguridad porque siente el calor de su madre; sin embargo, tenía tanto miedo tenerlo entre mis brazos porque era tan pequeñito y frágil.

¡¡¡ALARMA DE BOMBA!!!

El día 13 de agosto de 2004 fui a la clínica, como todos los días a ver a Emmanuel... el pediatra y las enfermeras le llamaban "Chuyín" y estaban muy encariñados con él y es que es un bebé muy hermoso, ¡Qué puedo decir yo que soy su madre! Pensarán... pero es que es la realidad... desde pequeñito e indefenso aparecía en sus labios una sonrisa tan tierna que a todo mundo desarmaba...

Jesús Emanuel

Jesus

Me acompañaban mi esposo Juan José y Juanito (mi otro hijo)... me sentía mal por mi niño, pues quería ver a su hermanito y sabía que no lo iban a dejar entrar al área de cuidados intensivos para bebés... entré a darle su comida a mi chiquito, sólo estuve alrededor de una hora con él, después indicaron que debía irme de ahí y no sabía por qué... salí algo triste al lado de mi esposo, pero vi en el patio muchísima gente de seguridad... sentí temor por mi niño... ¡¡¡No me dejaron entrar nuevamente!!! Fue entonces que me informaron que habían recibido una llamada anónima diciéndoles que habían instalado una bomba en el área de la clínica; he estado en tantas alarmas en mi trabajo, pero no es lo mismo cuando sabes que uno de tus mayores tesoros se encuentra en peligro; no me moví de ahí hasta que empezaron a desalojar el edificio... sacaron a todos los enfermos... imagínense, un verdadero caos.... de pronto vi a una enfermera llevando a bebé en brazos... casi corrí hacia donde estaban y lo tomé en mis brazos...

Como estaba en incubadora tuvieron que arroparlo muy bien para que permaneciera en la misma temperatura... fue cuando Juanito conoció a su hermanito... ¡¡¡Estaba tan contento!!! ¡¡¡Pobrecito!!1 tenía tantas ganas de conocer a su hermanito y tuvo que pasar más de un mes para ese encuentro y fue muy breve, ya que enseguida dijeron que podían entrar nuevamente a la clínica...

Todo quedó en una broma... creo que las personas que hacen esas llamadas merecen un castigo ejemplar ¡¡¡Y más que lo hacen en un hospital!!! Tener que desalojarlo cuando hay enfermos graves, en terapia intensiva, qué se yo... afortunadamente esa broma no tuvo consecuencias.

Jesús Emanuel

Jesus

Cd. Victoria, Tam., a 11 de julio de 2006.

Después de tanto tiempo sin escribir, aquí estoy nuevamente… narrando la historia de mi hijo.

¿Qué puedo decirles? Después de su alta de la clínica, lo llevé a casa; mi corazón me decía que no estaba del todo bien, que teníamos mucho más que sufrir y que tal vez lo perderíamos. No pasó mucho tiempo… algunas dos semanas y Emmanuel dejaba de comer, la leche le producía náuseas y después vómitos intensos. Ah, y otro problema también, Juanito empezó a portarse muy mal en su escuelita; no obedecía, no trabajaba, no copiaba tareas, en fin, creo que le afectó tremendamente el nacimiento de Emmanuel.

Tuvieron que cambiarle de leche a mi niño, pero ni aún así se le cortaban los vómitos… así estuvo mucho tiempo…

Después de tres semanas de su alta, empecé a notar algo raro en sus ojitos… como que no veía, que le lastimaba la luz… que se le hinchaban demasiado y para colmo le vinieron dolores de cabeza; lo llevé al pediatra inmediatamente, pero él me aseguró que estaba todo perfecto, sin embargo mi corazón de MADRE me decía que no era así, que algo andaba muy, pero muy mal; fue así como lo llevé a un oftalmólogo; casi presentía lo que me diría… y EXACTO, me dijo lo que ya sospechaba que bebé tenía un problema muy grave en sus ojitos y que tal vez no iba a ver nunca. No saben cómo me sentí al saber eso; estábamos solos (mis niños y yo), con el oftalmólogo; frente a él fui fuerte… pero al salir del consultorio no paré de llorar de desesperación. Ese día lo recuerdo perfectamente; fui en busca de mi cuñado para que fuera al trabajo de mi esposo a avisarle, me sentía desesperada, impotente y sin saber qué hacer; después nos fuimos todos a la Clínica a ver qué se podía hacer y saben qué hicieron? ¡¡¡Nos cerraron las puertas!!! Nos dijeron que nada se podía hacer hasta la próxima semana, y yo sabía que no debía perder tiempo… que cada minuto valía oro para el niño. Al saber que no recibiría ayuda de ahí, tuve que actuar, fuimos a los medios de comunicación, ah, inmediatamente nos atendieron, de mala gana, pero nos atendieron y todos los doctores de la clínica se molestaron conmigo. Me sentí mal por hacer eso, pero, ¿Qué no hace una por un hijo? Soy capaz de dar la vida por ellos porque son los tesoros más hermosos que me ha dado mi Dios.
Actualmente Emmanuel tiene 2 años 4 meses de edad; es un niño hermoso, siempre con la sonrisa en los labios, travieso; asiste a terapias de rehabilitación pues aún no camina, pero sé que pronto lo hará con la ayuda de los especialistas; asiste con psicólogos, terapeutas, pediatras, neurólogos; en fin, por el momento se encuentra muy bien, aunque no ha ganado mucho peso. Ahora he asimilado la situación; no reniego de lo ocurrido; al contrario, estoy tan feliz de tener al niño a mi lado porque es el milagro más grande que se me ha dado y tengo junto con mi esposo la misión de llevarlo siempre adelante, de guiarlo igual que a nuestro otro hijo. Me gustaría tanto intercambiar experiencias con personas ciegas (perdón por la expresión, pero es la forma correcta de hablar; esto me lo enseño un gran amigo, Carlos; al igual que yo tiene un tesoro a su lado: una nena de la misma edad que Emmanuel. Creo que hablando con personas que viven nuestra situación nos hace mucho bien y nos ayuda.

Seguiré contándoles mis experiencias con mi hijo. Espero que me orienten, sobre cómo tratarlo… porque de antemano sabemos que no nacimos sabiendo todo y menos con un niño tan especial. Gloria. Cd. Victoria/Tamaulipas/México.