JANETH PEÑALOZA SANCHEZ (PSICOLOGA EN SITUACION DE DISCAPACIDAD)

Tengo una discapacidad de nacimiento llamada artogriposis múltiple, a mis 26 años he pasado por 10 procedimientos quirúrgicos diversos, puedo decir que he superado mi discapacidad con gran tesón y la ayuda de mi familia y amigos así como los obstáculos que he ido encontrando a lo largo de mi vida, los cuales probablemente sin el apoyo de estos me habría quedado aislada y perdida en este mundo tan confuso….
Me sé divertir y también, a veces, me enojo. Quiero a los personas, a las plantas, a los animales y sobre todo, más allá de los obstáculos que no son pocos, ¡amo la vida!

Como tantos otros jóvenes con discapacidad de nuestro país, he logrado vencer muchas de las tantas barreras y acceder a una educación “inclusiva”. Sin embargo, vemos que hay muchos más que aún están en busca de una oportunidad de inclusión; pero es mucho peor cuando hablamos de inclusión laboral dado que esta es un imaginario pues desafortunadamente aun en nuestro país no hay una sensibilización frente a la discapacidad además las llamadas “fundaciones que trabajan en inserción laboral” son una verdadera farsa, ya que los empleos que ofrecen no corresponden con la formación profesional de las personas en situación de discapacidad, ni mucho menos sus horarios y honorarios.

Desde mi propia experiencia, he decidido brindar ayuda a las personas en situación de discapacidad como yo.
La vida cuando estas en situación de discapacidad es un desafío constante y una tarea que, aunque ardua, vale la pena hacerla.
Yo creo que la integración y la participación son posibles si trabajamos juntos para conseguirlas, esto me ha llevado a descubrir la necesidad de facilitar el encuentro con personas que comparten mi realidad de vida, la discapacidad.

Vivir y encontrarle sentido a la vida, más allá de que tengamos o no una discapacidad, es un trabajo continúo en el cual vamos desarrollando nuestras potencialidades, y donde se mezclan el dolor, el placer, las tristezas y las alegrías. Quien vive aislado, se estanca... y, si esto ocurre, ya está muerto. Ayudemos a los demás a vivir para favorecer una real integración comunitaria, más allá de las diferencias. Creo firmemente que esto nos facilitaría una trascendencia, que podría traducirse en "honrar la vida".